El concierto de SLAYER realizado en el Poliedro de Caracas el pasado 17 de septiembre marcó pauta entre los seguidores de esta banda y los estilos extremos en el país. Por primera vez nos visitó la banda emblemática del trash metal y la espera de años valió la pena.
Lo primero que podemos decir es que fue lamentable que las palabras que dirigió Tom Araya hacia el público fueran reclamando por los objetos que el público arrojó a la banda en tarima. Desde ya contamos con una nueva célebre frase en el rock: “Gracias por toda su basura”, palabras con la que despidieran el concierto.
Entrando en el evento podemos decir que desde temprano el público comenzó a llegar al Poliedro, pudimos ver incluso los autobuses de varios de los tours que desde el interior del país llegaron para admirar a la banda.
La logística estuvo muy bien, el montaje, luces y sonido bastante básico, pero digamos que era lo necesario para el show. Puntualmente como nos tiene acostumbrados los conciertos organizados por Evenpro arrancó a las 7 de la noche la banda venezolana encargada de acompañar a los trasheros; La Cándida Virgen.
De su actuación podemos destacar la entrega de sus integrantes que a pesar de no ser bien recibidos por el público mantuvieron la actitud y culminaron su presentación en medio de los abucheos y tratando de esquivar los objetos lanzados por el público, monedas y cuanto traste conseguían para formar una verdadera “lluvia” de botellas. Consideramos que no era la banda indicada para acompañar a Slayer por su estilo sin embargo la actitud del público no es la indicada.
Con un muy mal sonido, ya que no se entendían las guitarras y la voz de George, que es muy potente, esta vez no lució como en otras oportunidades, en treinta minutos interpretaron temas como “Quiero más”, “Liar”, “Power” y una versión del clásico “Another brick in the wall”, todos pertenecientes a su álbum debut “Power of pain”, disponible desde hace algunos meses en las discotiendas venezolanas. El público simplemente no lo soportó.
Luego de una breve espera y una gran expectativa comenzó a sonar “Darkness of Christ”, el intro del álbum God hates us all (2001) y poco a poco fueron entrando al escenario los legendarios miembros de Slayer: Tom Araya, Jeff Hanneman, Kerry King y Dave Lombardo.
Durante aproximadamente 1 hora y media descargaron 18 temas, la mayoría de sus grandes clásicos. “Blood Red", “Hallowed point”, “Die By The Sword", "Spirit In Black", uno de los más coreados, “Cult”, de su última producción titulada Christ Ilusion, este fue le único tema del nuevo repertorio que tocaron.
Podíamos ver como varias personas se lanzaron al área de arena desde las gradas del Poliedro, la mayoría tuvo que salir en camilla, suponemos que mínimo con una fractura segura. No muchachos no es broma, la altura es casi 5 metros no lo intenten de nuevo, si quieren disfrutar en la arena compren arena.
Tom Araya se dirige al público, explica y pide que no lancen botellas, simplemente dice:”Venimos a hacer música y ustedes nos lanzan cosas”, muchas personas no entienden como una banda tan ruda pueda notar este detalle, pero deben ver que son artistas ya consagrados que seguramente vieron como bombardearon a la banda nacional porque la presentación no fue del agrado del público, entonces pueden pensar que era lo mismo? De igual manera debe ser muy molesto tocar y estar pendiente de esquivar botellas, sea una banda trash, gótica, pop. Simplemente muchachos no lo hagan mas.
Continúa la matraca con "Mandatory Suicide", Araya continuó el show y no dejó de sacudir su melena pero no se dirigió más al público. Jeff Hanneman y Kerry King, realizaron solos espectaculares, en verdad ver a King es muy impresionante. Nada más que decir del baterista Dave Lombardo, considerado uno de los mejores en su instrumento y esta noche realmente lo demostró con agresivos y rápidos doble bombos, le daba a la banda una fuerza impresionante.
Continuaron con los clásicos: "Seasons InThe Abyss", "Chemical Warfare", "Hell Awaits". "Postmortem" “Disciple”, “War ensemble”, “God send death”. Una gran olla se desató al momento que interpretaron el gran clásico “Raining blood”, continúo el set con “South of heaven” y las esperadas "Silent Scream" y "Dead Skin Mask".
El cierre no pudo ser de otra forma que con “Angel of death”, acá ya las palabras sobran y gran parte del público estaba agotado de tanta matraca. Este tema sin duda fue el mejor de la noche y el cierre de oro con las palabras de Araya: “Gracias por su basura”, a los ilusos que pensaron que la banda saldría de nuevo consideramos no escucharon las palabras de Araya.
En resumen, por la banda, el contexto y la excelente organización, un concierto que no se olvidará en mucho tiempo. |